jueves, 14 de enero de 2016

Una buena clase

Hola a todos.
Tras leer las últimas aportaciones de los compañeros acerca de la actividad propuesta por David en este blog en relación a la complejidad de determinadas perspectivas sobre lo que entendemos por “una buena clase”, he decidido aportar mis ideas al respecto. Puesto que ya se ha escrito mucho sobre el tema, voy a intentar darle un enfoque ser breve, confiando en que mi enfoque añada información relevante al caso. Para ello me he basado con las fases de evolución de los estudiantes y profesores de Perry (1979) y Kegan (1994), por lo que he categorizado a los alumnos en cada una de estas etapas, determinando así indirectamente su nivel de complejidad.
DUALISMO
Alumno 1: Las palabras de este alumno me hacen inferir que se encuentra en el primer nivel de este continuo, pues concibe el aprendizaje como un proceso de transmisión de información del docente al estudiante, y que además esta información es verídica de por sí y no ha lugar a debate alguno. El saber proviene de fuera. Se aprecia que se siente cómodo con la idea de que hay una única solución para cada problema.
Alumno 5: Este estudiante asume que el profesor está en posesión de la verdad y que ésta le es transmitida a los alumnos sin que puedan cuestionarla. Se encontraría en el nivel 1, pues no acepta que puedan existir respuestas alternativas. Su estilo retórico es simplista.
MULTIPLICIDAD
Alumno 8: Aquí, estimo que el individuo se encuentra en una fase a caballo entre el dualismo y la multiplicidad. Comienza a tener en cuenta el valor de las preguntas abiertas y la participación en el proceso de enseñanza-aprendizaje y que éste no es sólo una mera transmisión de información.
Alumno 2: Este joven se encuentra ya en un punto en que entiende que las opiniones son relevantes a la hora de responder a una cuestión. Acepta la existencia de diferentes puntos de vista sobre una misma materia y se siente cómodo con las preguntas abiertas. En su descripción, afirma que se esfuerza en buscar evidencias por sí mismo en lugar de acatar sin más lo que el profesor dice.
Alumno 7: Por lo que se aprecia en el fragmento, el sujeto que lo suscribe se encuentra en una fase en la que comienza a indagar por sí mismo en lugar de depender por completo de la figura de autoridad. Entiende el aprendizaje como un proceso más activo y el conocimiento como algo acerca de lo cual siempre podemos investigar más.
RELATIVISMO
Alumno 3: Establece que los valores y el conocimiento dependen de una perspectiva individual, infravalorando aquello que procede de fuentes externas. Además, demuestra un compromiso con un curso de acción propio, lo que evidencia que podría estar en el nivel 6.
Alumno 4: En este caso, el sujeto confiere especial importancia al contexto y a las perspectivas individuales en el conocimiento, desdeñando el papel que la autoridad externa posee en el proceso a favor de una evaluación crítica y personal. Habla, de hecho, directamente de relativismo.
COMPROMISO CON EL RELATIVISMO
Alumno 9: Aquí, pese a su redacción informal, el alumno se muestra comprometido con su ideología personal. Manifiesta un carácter crítico e intenta resolver los conflictos, aunque es consciente de que éstos puede que no se lleguen a solucionar del todo.

Alumno 6: Se trata de un alumno expresando conscientemente su razonamiento. Defiende el compromiso con los valores personales y es capaz de evaluar y reflexionar de forma crítica acerca de las consecuencias de sus decisiones. Admite, además, que existen diferentes opiniones que pueden ser irreconciliables.   

miércoles, 13 de enero de 2016

¿Tiene sentido la Auto-Evaluación?

Esta entrada viene inspirada por un comentario de uno/a de mis profesores/as...

Hablando de la auto-evaluación en clase, cuestionó el sentido de hacerla porque en muchas ocasiones las personas la contestan con una valoración que dista mucho de la realidad. Esto se hace, en su opinión, por saber que hay un profesor que la va a leer y además la va a calificar...por tanto me juego mi nota, es decir, estoy pensando en mi calificación por encima de otras cosas.
Y yo ahora me pregunto ¿qué es lo que de verdad me interesa cuando me evalúo?

El lunes estuvimos tratando este tema en clase. En mi opinión, si entre tus valores está la honestidad, hagas público o no tu sentimiento, al finalizar una auto-evaluación serás capaz de saber si efectivamente has aprendido algo de los contenidos de la asignatura (o de cualquier cosa por la que te estés evaluando) o, por el contrario, no has aprendido nada. Simplemente a esta conclusión tienes que llegar, otra cosa es lo que hagas luego .
Puede que esta información no te importe, puede que pienses que te van a suspender por ello o aprobar, o puede que pienses ¿qué me falta por aprender?, ¿cómo puedo mejorar y "ponerme al día"?.

En mi caso la auto-evaluación sirvió para esto último, comprobé cuanto había aprendido y cuánto no, y encima lo que no sabía me resultaba interesante y me ocupé de buscarlo y mínimo releerlo (muy por encima lo reconozco, pero sí lo hice).

En definitiva, y en mi opinión, la auto-evaluación sí tiene sentido, más allá de las decisiones que se tomen después.  Lo importante es conocer cuantó interés has mostrado, por qué no has llegado a todo, o cuánto has aprendido.

Nada más, espero no haberos aburrido....=)

martes, 12 de enero de 2016

"Una buena clase" - De menor a mayor complejidad

Buenos días a todos.
La verdad es que si el término "complejidad" ya genera controversia y causó ayer tarde bastantes discrepancias dentro de mi grupo de discusión y también entre otrxs alumnxs de la clase, la cuestión de qué consideramos buena/mala clase y sobre todo, por qué, puede levantar aún más ampollas. Si me propusiera responder a la pregunta que planteaba David en el comienzo de su entrada (qué es para mí una buena clase) me temo que no acabaría de encontrar una respuesta que me satisficiera lo suficiente como para darle a "publicar".
La propuesta de categorizar las aportaciones reales o imaginarias de otros que viven una situación similar a la nuestra resulta una tarea mucho más factible y cómoda, aún sin haberse desprendido de la complejidad intrínseca en ella.
 Así pues, tras leer las narrativas de los 9 alumnxs -y sin haber revisado las categorías que han establecido mis compañerxs antes que yo, para evitar que me influyan en sus percepciones- ordenaré de menor a mayor complejidad cada una de sus ideas:

 Complejidad baja: Alumno 5: “Me gusta escuchar , sólo me siento y tomo notas a partir de unas transparencias. El material está justo ahí. Y si tienes un problema puedes preguntárselo y el te lo explica. Lo oyes, lo ves y entonces lo anotas.” Es la idea de clase más sencilla que existe (digerir sin masticar) y al mismo tiempo, en mi opinión, la menos buena ya no sólo para el alumno, que no verá de modo alguna contribución de ella en su desarrollo, sino también para el profesor que habrá fracasado como docente.

Complejidad baja: Alumno 1: "La mejor clase que he tenido recientemente era sobre Historia. Era divertida para miporque el profesor nos ayudaba a esquematizar su clase. Todos sabíamos lo que esperaba de nosotros. Su manera de calificar era la misma que el resto de los profesores. Tenía el control de su clase. Los estudiantes se llevaban bien con él y pasaban un tiempo de aprendizaje interesante. Siempre sabíamos lo que teníamos que estudiar y lo que esperaba de nosotros. Su tono de voz no era nunca monótono y su aspecto siempre era brillante. Era genial y fácil llevarse con él." Este alumno quizá priorice sus expectativas, lo que cree que los demás esperan de él y las valoraciones de su aprendizaje que realizan los profesores que su propia percepción evaluativa. Creo que sería el tipo de alumno al que una autoevaluación como la que propuso David generaría una gran incomodidad o descontento.

Complejidad baja: Alumno 2: “Las discusiones en clase son mejores para aprender. Tienes una lección abierta, donde escuchas al profesor. Entonces los estudiantes pueden contribuir. Escuchar a otros estudiantes contribuir con sus ideas y tomar mis propios apuntes, me facilita el aprendizaje porque me hace pensar más sobre qué haría en esa situación.” En este caso se introduce la aportación de los demás y la capacidad de escucha y reflexión. Pero a pesar de eso, la complejidad en el proceso de aprendizaje sigue siendo baja porque se mantiene la idea de "tomar apuntes", de materializar en palabras ideas y conceptos que trascienden lo meramente semántico.

Complejidad media: Alumno 8: “El debate y la discusión son interesantes, aprendo mucho porque recuerdo las preguntas. Y supongo que aprendo más cuando me siento y me fuerzan a levantar la mano para hablar. Tengo que estar sentado y pensar en el tema. Aprendo mejor que en una clase tomando apuntes, eso es regurgitación.” Siguiendo la línea del alumno anterior, este complica levemente el aprendizaje en el momento en que reconoce que regurgitar no contribuye de modo alguno a aprender, pero falla, desde mi punto de vista, al esperar la llamada del profesor. Esa sensación de "participación obligada" aporta poco valor a la comunicación efectiva en el aula...y al desarrollo cognitivo del alumno.

Complejidad media: Alumno 4: “Todo es relativo, no hay verdad en el mundo. Así que decidí que la única persona de la que puedes depender eres tú mismo. Cada individuo posee su propia verdad. Nadie tiene derecho a decidir (por ti).” Sin duda este alumno tiene las cosas claras y eso es, ya de por sí, suficientemente difícil. La complejidad aumenta cuando cierra las puertas a que otras "verdades" entren en discusión y se establezca un verdadero debate de opiniones (y no una lucha de "verdades"). Hay muchas cuestiones que, desde mi honesta opinión, este alumno debería revisar...

Complejidad media: Alumno 3: “Escucho los argumentos a favor, entonces escucho los que están en contra. Entonces entra sólo mi propia perspectiva, si puedo establecer credibilidad. Los demás me influyen, como todos los miembros de un grupo son influidos entre sí. Pero al final tienes que priorizar lo que piensas tú.” Este alumno, a diferencia del anterior, introduce la tolerancia en el debate, lo cual supone una complejidad añadida, aunque en efecto sigue careciendo de la distancia necesaria de sus propias concepciones y de la importancia de la influencia externa o incluso de la pregnancia o de cómo percibir realidades de manera diferente, de crear opiniones nuevas.

Complejidad alta: Alumno 7: “Me gusta implicarme en la clase. No sólo respondiendo preguntas, también preguntando. Incluso si piensas que lo sabes todo, todavía hay preguntas que hacer. Cuando él pregunta, puedes tratar de responderlas lo mejor posible. No dejes que el profesor sólo hable, haz que te pregunte.” Este alumno tiene una disposición muy favorable hacia lo que yo podría considerar un buen aprendizaje (la capacidad de reconocer que no se sabe todo y la eterna cuestión pendiente encaminan al individuo hacia un aprendizaje pleno y efectivo. Sólo le falla algo, a mi juicio, y es, de nuevo, la apelación al profesor y el protagonismo otorgado a su figura. "Hacer que el profesor te pregunte" no sirve más que para reafirmar al alumno como "receptor" en el proceso comunicativo de la enseñanza y es una cuestión que no comparto del todo.

Complejidad alta: Alumno 9: “Yo me considero conservador, y otro tío del grupo es bastante liberal. Me dio otra perspectiva sobre la que pensar esto. Él lo veía de una manera y yo de otra. Había que escuchar, de verdad, no sólo oir y dejarlo pasar. Tenerlo en cuenta y tomar una decisión. El tema no era convencer a los otros, ni que tu punto de vista es correcto, sino que tienes que considerar otros porque son relevantes.” Este alumno empieza a situarse en un nivel de complejidad notable. Olvidarse de la persuasión y centrarse en la comunicación como modo de compartir ideas y opiniones. Reflexionar sobre lo que uno piensa y también sobre lo que piensan los demás, permaneciendo siempre dispuesto a poner en cuestión las ideas preconcebidas y las propias percepciones de la realidad. La tolerancia y la apertura de puertas (con su cauce abierto tanto de entrada como de salida) es el primer paso hacia una "buena clase" o un "buen entendimiento" de lo que es aprender.

Complejidad alta: Alumno 6: “Cuanto más descubres sobre ti, más seguro te encuentras, lo que conduce a una mayor autoconfianza, porque estás cómodo contigo mismo. Estoy más dispuesto a expresar mis ideas y buscar ocasiones donde expresarlas. No tengo miedo de estar dispuesto a decirlo porque es lo que siento… Y considero que también tiene que ver con ser consciente de ti mismo, porque te das cuenta que no importa si otras personas están de acuerdo contigo o no. Puedes pensar y formular ideas por ti mismo, y en último caso, eso es lo que importa. Tienes una mente y la puedes usar. Puedes construir una opinión, y eso es más importante que la opinión en sí. Éste es el tipo de autoconfianza y autoconocimiento.” Creo que este alumno es el que mejor ha entendido el aprendizaje y el que, sin ningún lugar a dudas, mayor provecho extraerá de él. Lejos de dogmatizar, creo que sería un perfecto modelo a seguir y creo que el "tipo" de alumno deseado por cualquiera de nosotros, futuros profesores. Más allá de ello, podría corresponder también al "tipo" de profesor que todos deberíamos conseguir llegar a ser y por extensión, de persona. Pero no es fácil, de ahí el máximo nivel de complejidad. Llegar hasta aquí supone quizá haber pasado previamente por todos los niveles anteriores, es decir, llegar a ser el alumno número 6 quizá implique haber sido antes el alumno 5, 1, 2, 8, 4 , 3, 7 y 9, esto es, un viaje, un proceso, que en el fondo, es lo que es el aprendizaje.


domingo, 10 de enero de 2016

Una buena clase

Una buena clase - Organización de los alumnos según la complejidad de su idea de aprendizaje y enseñanza. 



Tras darle muchas vueltas, aquí está la organización que he establecido. Veo que difiere bastante de la de mis compañeros Alberto y Teresa, lo cual es bastante interesante porque quiere decir que cada uno probablemente hemos atendido a detalles distintos en la descripción de los alumnos. 
Como Alberto decía en su entrada, lo relevante de este ejercicio que nos plantea David no es tanto si coincidimos o no, como determinar qué criterio hemos seguido cada uno para configurar nuestra lista y por qué se dan esas diferencias en el orden que hemos elaborado. 

Respondiendo primero a la pregunta de David sobre qué es lo que se va haciendo más complejo de una a otra forma de entender el aprendizaje, en mi opinión diría que se trata de la capacidad de los distintos alumnos de contemplar las ideas de los demás como parte del propio proceso educativo. Creo que la diferencia entre unas y otras formas de comprenderlo reside precisamente en la capacidad más o menos desarrollada de considerar, incluso llegando a integrar las opiniones de otros -distintas, contradictorias a las de uno- si refutan las propias, asumiendo un papel activo, concibiendo el debate y la interacción con otros (ya sean los profesores o los compañeros) como campo de trabajo. 

Pues bien, dejo a continuación la organización a la que he llegado, por orden de menor a mayor complejidad de su manera de entender lo que es aprender y enseñar:


  • Alumno 4: El planteamiento del Alumno 4 es el más simple, ya que prefiere quedarse con “su verdad” en lugar de hacer el esfuerzo que implica considerar otras opciones. No acepta otras opiniones como posibles, ni siquiera si provinieran de una cierta “autoridad” que puediera estar representada por el profesor, como ocurre con otros alumnos.(Es cierto que la concepción de este alumno, me presentaba problemas a la hora de resolverlo, de modo, que no estoy 100% convencida. Por un lado como digo, no ve como opción ninguna otra opinión más que la suya, pero a la vez, ya está asumiendo que aprender no es exclusivamente ir a clase y sentarse para anotar lo que le digan – al menos está poniendo en entredicho que lo que le vayan a decir en clase sea verdad absoluta o no.)

  • Alumno 1: El alumno sabe lo que se espera de él y está cómodo en esta situación de hacer lo que se le dice sin cuestionarlo. Valora parte de su experiencia educativa en su relación con el profesor.Para mí, el Alumno 1 condiciona en parte la valoración de su experiencia educativa al hecho de llevarse bien con el profesor, lo que puede estar condicionado a su vez por un mero gusto personal y no por un criterio objetivo. Creo que saber lo tiene que estudiar y lo que se espera de él en todo momento le puede situar en una zona de confort que no le invite a salirse de ese esquema. El planteamiento de clase no parece tan abierto en tanto que parece muy estructurado. Esto puede ser positivo, porque el alumno sabe qué tiene que hacer para sacar la asignatura adelante y no sufre frustraciones por los imprevistos, pero por otro lado, tal vez le fija demasiado los límites en los que moverse, o desarrollar inquietudes que pudieran darse en un planteamiento que esté más abierto a salirse de su esquema inicial. Esta manera de entender lo que es aprender o enseñar es menos compleja que otras, ya que asume el papel del alumno como sujeto pasivo al que se es dicho lo que hay que hacer y hacia dónde encaminar sus esfuerzos, sin considerar si esto es lo que al propio alumno interesa o preocupa. El alumno ni siquiera se plantea otras posibilidades frente a la que vive.También me parece una situación más cómoda para el profesor, quien no se tiene que preocupar de la espontaneidad y la improvisación que implican las preguntas abiertas de los debates (y la tensión que puede generar el desconocimiento de lo que surge) o las clases abiertas, sino que se mueve dentro de la zona que conoce.

  • Alumno 5: El planteamiento simplista que este alumno tiene de lo que es enseñar y aprender es prácticamente igual al anterior, ya que hace estrictamente lo que le dicen, sin mayores implicaciones. Entiende que aprender es ir a clase, escuchar y anotar lo que le dicen, tan simple como, en sus propias palabras, sentarse y tomar nota. Esta manera de entender la enseñanza y el aprendizaje supone que el alumno sea un sujeto pasivo que no cuestione nada de lo que se le dice, y que por tanto, sea un mero receptor de información que no se implique en el debate porque no lo ve como opción. Con respecto al anterior, al menos concibe la posibilidad de preguntar, de interactuar con el profesor si le surge alguna duda.

  • Alumno 3: Se deja influir por otros comentarios pero al final, es su propia opinión la que es válida.Tiene una actitud más abierta con respecto a los anteriores, ya que está abierto a escuchar y dejarse influir mínimamente; sin embargo, considera que su opinión es finalmente la que hay que priorizar.Este planteamiento es algo más complejo que cerrarse a escuchar a los demás como en el caso del alumno 4, pero aún no lo suficiente como para que el alumno sea capaz de rebatir su propia opinión tras reflexionar con los argumentos de los demás.

  • Alumno 2: El Alumno 2 considera que discutir y participar mejora el aprendizaje. Concibe la clase abierta a las preguntas y la contribución de todos los miembros del grupo como beneficiosa. Entiende la contribución de los otros estudiantes como positiva para sí mismo. Se trata de un planteamiento más complejo, ya que asume un papel pensante y no simplemente de receptor. Este planteamiento asume un papel más activo del alumno en comparación con aquel que se conforma con hacer lo que le es dicho o impuesto. Sin embargo, este alumno no contempla la posibilidad de entrar en la discusión por sí mismo.

  • Alumno 9: Desde el anterior (alumno 2) a este, vemos un paso más en el nivel de complejidad con que concibe el proceso de enseñanza-aprendizaje. Entiende que este proceso implica saber escuchar e incluso considerar los argumentos de otros para tomar decisiones (de modo que se deja influir más que los alumnos 3 y 2). De hecho, considera perspectivas que son bastante contrarias a las suyas, pero asume que son relevantes, que hay verdad en ellas, y que en una clase no basta con imponer tus propias ideas. No sólo le hacen pensar los argumentos de sus compañeros (como en el caso del alumno 2) sino que además, son influyen en sus decisiones.


  • Alumno 8: “El debate y la discusión son interesantes, aprendo mucho porque recuerdo las preguntas. Y supongo que aprendo más cuando me siento y me fuerzan a levantar la mano para hablar. Tengo que estar sentado y pensar en el tema. Aprendo mejor que en una clase tomando apuntes, eso es regurgitación.”Implica un nivel mayor de complejidad en cuanto que, con respecto al alumno anterior (9) contempla la posibilidad de levantar la mano y entrar en la discusión. Es más, no sólo habla de discusión (como el 2) que es más abrupta, sino también de debate, lo que implica más organización -escuchando a todos los participantes sin imponer una idea-, y la búsqueda de una conclusión. Entiende que ir más allá de considerar y pensar, es decir, hablando y contribuyendo activamente, aprende más.

  • Alumno 6: Autoconocimiento y autoconfianza para construir pensamientos y opiniones, sin miedo a exponerlas a otra gente. Consideración de la libertad de expresión y de la capacidad de pensar más importante que la opinión en sí.Creo que la concepción del alumno 6 representa un grado bastante alto de complejidad y sobre todo de madurez, en tanto que concibe el aprendizaje como un descrubrimiento de uno mismo y por tanto, una reafirmación o concepción integral de sus ideas. El proceso de construcción de su identidad es lo que le da confianza, poniendo como más importante la propia capacidad de pensar y expresarse libremente que la opinión en sí.

  • Alumno 7: Este creo que es el planteamiento más complejo de los recogidos en la lista. El alumno contempla la posibilidad de lo imprevisto, de lo que surge sobre la marcha, en un debate o conversación en la que no sólo escucha sino también contribuye, y no sólo con opiniones sino con preguntas, lo que implica una mayor reflexión de lo que se escucha. Sale de su zona de confort donde se limita a hacer lo que le dicen y a permanecer sentado en clase transcribiendo todo lo que le dictan, para entrar en una situación donde tiene que pensar, reflexionar y probablemente haber preparado previamente sus argumentos, así como aceptar la posibilidad de tener que continuar después trabajando para fortalecer sus razonamientos.
La forma en que se concibe el aprendizaje y por tanto la enseñanza es algo así como una relación recíproca, en la que todas las partes (profesor y alumnado) opinan, discuten, preguntan y escuchan en igual medida. De hecho, en su nivel de madurez, acepta que siempre hay más cosas que aprender, lo que le sitúa en una posición humilde desde la que sabrá escuchar y aceptar que hay otros que pueden tener mejores razones de peso o argumentos en un tema. Finalmente, el alumno 7 entiende la participación y las preguntas como un reto: "Cuando él pregunta, puedes tratar de responder lo mejor posible", lo que le lleva a superarse a sí mismo. 




Esta última manera de concebir el proceso enseñanza-aprendizaje es con el que más me identifico (también con el que representa el alumno 6) de los que se presentan.


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Eso es todo. Espero que tenga sentido para alguno de vosotros. 


Una buena clase

Tras leer la última entrada de blog del  profesor, me pareció muy interesante la actividad propuesta, tomándomela como un rompecabezas.  

Al tener la clasificación más o menos realizada y al compararla con la clasificación de mi compañero y darme cuenta de que habíamos coincidido en algunos caso y en otros no. Me di cuenta que  el entender que es para uno el aprender y el enseñar, pude ser totalmente distinto para otro, y aunque esto es educable y dependerá también de lo que se quiere enseñar o aprender, para algunos el aprender es la compresión  de conceptos,  para otros podrá ser la adquisición de  habilidades y competencias, o la puesta en práctica en distintos contextos de estos conceptos o competencias, así como puede ser la mezcla de estos tres.

A continuación expondré mi clasificación de los casos que  considero más simples  a los más complejos sobre que es aprender y enseñar:

  •           Alumno 5: Nos estamos refiriendo en este caso a un alumno pasivo que pregunta solo cuando tiene una duda y anota lo que oye. No se plantea nada, ni interacciona con la clase, ni con el resto de compañeros.
  •           Alumno 1: Es un alumno pasivos, que  sabe lo que tiene que estudiar y que es lo que el profesor espera de él, es importante para el alumno que el profesor tenga un trato cercano y que represente una figura de respeto.
  •  Alumno 7: Este alumno ve totalmente necesario para su aprendizaje que él pregunte y que el profesor realice preguntas para que él pueda intentar responderlas. El alumno comienza a ser un sujeto más activo en su proceso de aprendizaje  dentro de una clase dónde el profesor sigue siendo el que trasmite los conocimientos y competencias.
  •         Alumno 8: El alumno comenta que con el debate aprende mejor, ya que está más atento y le hace pensar sobre la clase. El alumno es un sujeto activo que puede debatir y dar su opinión.
  •           Alumno 2: Este alumno también habla de la importancia de debatir para aprender mejor, así como de que las lecciones sean abiertas, donde no solo aprendes del profesor, sino de tus compañeros, escuchándoles y participando en las clases.
  •          Alumno 9: Este alumnos tras un debate se da cuenta que pueden existir distintas perspectivas sobre un mismo tema y que su opinión no es única.
  •          Alumno 3:  En este caso se habla de la importancia de conocer las dos perspectivas sobre un asunto, aprendido de sus compañeros, influenciándose unos a otros y finalmente descubrir cuál es tu propia opinión.  Aquí se da un aprendizaje más complejo, ya que estamos hablando de las opiniones que tiene el individuo sobre las cosas, las cuales están influenciadas por los demás pero importa el pensar por uno mismo.
  •           Alumno 6: Para este alumno el debate, no solo supone un intercambio de información e influencias entre los alumnos y el profesor, sino que consigue la construcción de su propia opinión, además del aprendizaje de otras competencias como la autoconfianza y autoconocimiento.
  •           Alumno 4: Este alumno te habla del relativismo del mundo, entiende que no existe una única opinión y que cada persona pose su propia verdad y recalca la importancia de tener una opinión propia. (este caso, no sabía muy bien dónde clasificarlo, ya que tiene una idea muy profunda sobre la verdad y las opiniones, pero a la vez no habla de otras personas que le pueden influir en su propio proceso de aprendizaje).
Para mí el aprendizaje que más complejo veo, ya que trata de aprender diferentes habilidades como enseñar a pensar, el tener una opinión propia, así como el enseñar a ser persona, es el caso del alumno 6.

viernes, 8 de enero de 2016

Una buena clase

UNA BUENA CLASE

Buenas tardes chicos, escribo una nueva entrada en lugar de un comentario porque me permite una mayor edición del texto y para que sea también más visual en el blog. Es en relación al ejercicio que plantea David en el post del 6 de enero.

Me parece bastante interesante este ejercicio porque, independientemente del orden que establezcamos, al organizar los distintos casos por nivel de complejidad y relacionarlos entre ellos, se valoran muchos aspectos que nos pueden hacer reflexionar sobre la enseñanza-aprendizaje, algo muy positivo para nuestra futura labor docente. También creo que puede estar bien generar debate si no estáis de acuerdo (o sí) con algunas cuestiones  de las que escribo.

Mi orden de los casos de los alumnos por orden (de menor a mayor) complejidad es el siguiente:

- COMPLEJIDAD 1 (Simple): Alumno 4 - Todo es relativo. Cada individuo posee su propia verdad. Nadie tiene derecho a decidir por ti.
Desde luego considerar que lo sabemos todo y que nadie tiene nada que enseñarnos o que no hay otra gente de la que se pueda aprender. En este caso “aprenderíamos” solamente lo que nos interesara sin considerar otras opiniones o puntos de vista. Por eso considero que es la postura más cómoda y simple.

- COMPLEJIDAD 2 (Simple): Alumno 5 - Estudiantes se sientan y toman notas. Si tienen alguna duda, preguntan.
Este caso, a pesar de su simpleza, por desgracia es muy común en la enseñanza-aprendizaje “convencional”. Esto se debe a que es muy cómodo para un profesor “evitar problemas” dando siempre el mismo temario. Lo más común es que el alumno toma notas de forma generalmente automática y esto produce que rara vez se hagan preguntas. Mi opinión es que la frase si tenéis alguna duda preguntáis es en ocasiones engañosa ya que la propia forma de dar la clase no fomenta que los alumnos se hagan preguntas. Lo que hace diferencia respecto a la anterior es que al menos el alumno no se encuentra en la rotunda posición de creer que no tiene nada que aprender del resto.

- COMPLEJIDAD 3 (Simple): Alumno 1 - Clase de historia. Divertida. Profesor ayuda y es accesible.
Lo que hace diferencia en este caso es que el profesor, siendo la clase de historia muchas veces muy teórica y aburrida, se esfuerza en que sea entretenida y mostrarse accesible a sus alumnos: tiene un papel motivador. Aunque el método parece, salvo considerando este aspecto, bastante parecido al anterior.

- COMPLEJIDAD 4 (Intermedia): Alumno 6 - Autoconfianza y autoconocimiento para poder tener opiniones propias.
Pienso que la autoconfianza y el autoconocimiento son fundamentales para el aprendizaje. Uno aprende cuando se cuestiona cosas y forja así su propio pensamiento crítico. Hay un salto evidente a un nivel intermedio en este caso ya que el alumno empieza a pensar por sí mismo a diferencia de los casos anteriores, aunque de forma quizás un poco ensimismada.


- COMPLEJIDAD 5 (Intermedia): Alumno 3 - Escucho argumentos de unos y de otros, argumentos que influyen en mí. Luego tomo mis propias conclusiones.
La diferencia en este caso respecto al anterior reside en que el alumno, además de tomar sus propias decisiones y sacar sus conclusiones, empieza a escuchar opiniones de los demás para crear la suya. Aunque luego se la quede para él y no se genere un debate más enriquecedor.


- COMPLEJIDAD 6 (Intermedia) Alumno 7 - Implicación de alumnos preguntando y respondiendo. Que el profesor te pregunte cosas.
En este caso los alumnos tienen una participación más activa en el aula (a diferencia de en los anteriores). La verdad es que nunca me había planteado el caso de que un alumno fuerce al profesor a que le haga preguntas. Me parece interesante. La diferencia está en que el alumno es más partícipe en la actividad desarrollada en el aula.


- COMPLEJIDAD 7 (Compleja) Alumno 8 -  Debate y discusión en clase. Fuerzan a levantar la mano para hablar. Pensar en el tema.
He considerado estos tres últimos en un nivel complejo ya que en los tres se genera debate, cosa que considero muy positiva para el proceso de aprendizaje. En este caso el profesor decide el tema que tratar (que puede traer preparado) para que los alumnos piensen, debatan y saquen sus conclusiones. De las tres últimas creo que es la más cómoda para el profesor que puede llevar el tema bien preparado y no le pillará nada por sorpresa.
  

- COMPLEJIDAD 8 (Compleja) Alumno 9 - Los alumnos toman decisiones escuchando seriamente las opiniones de los demás. No intentan convencer de que su posición es la buena, reflexionan sobre lo que dicen los demás y toman una decisión.
A diferencia del caso anterior, los alumnos debaten sobre puntos de vista contrarios con la mente muy abierta y escuchando y reflexionando sobre las aportaciones de los demás, sin empeñarse en convencer de su postura. Me parece un debate más libre y enriquecedor que en el caso anterior.


- COMPLEJIDAD 9 (Compleja): Alumno 2 - Discusiones y debate en clase para aprender. Lección abierta. Estudiantes contribuyen y toman sus propios apuntes.
Considero finalmente que este es el caso más complejo ya que la clase se “autorregula” considerando una lección abierta y donde los alumnos de forma conjunta y ayudados por el profesor toman sus propios apuntes fruto del debate generado, la consideración de distintas posturas y la toma de decisiones basada en estas posturas. Lo que hace diferencia bajo mi punto de vista es que se trata del único case donde “el que enseña y aprende” es el propio alumno ayudado del profesor. El mejor ejemplo de pensamiento crítico del alumno.


En cuanto a con qué modelo me identifico más. Mi opinión es que el debate es fundamental, al igual que fomentar que el aprendizaje se lleve a cabo desde “el interior” del propio alumno. Pero también considero importante un soporte teórico fuerte inicial para que los alumnos posteriormente puedan generar un buen debate y aprender mejor. Estoy a favor de crear un equilibrio entre el contenido teórico y las actividades de reflexión propia de los alumnos.


Un saludo!

Alberto García.

miércoles, 6 de enero de 2016

¿Cómo se percibe 'una buena clase'?


Traducción (mejorable por quien quiera): "Estoy deseando llegar a octavo grado y saber ya todo lo que hay que saber".


¿Qué es para vosotros una buena clase? ¿Cambiaría vuestra respuesta a esta cuestión si pensáis en ella diferentemente como alumno y como profesor? Puede que esta última parezca una pregunta trampa, o quizás sin mucho fundamento, por la obviedad de que para pensar en una clase es necesario tomar una perspectiva desde donde poder hacerlo, bien puede ser esta la de alumno, la de profesor, o... aludiendo a vuestro momento actual, como personas formándose para ser profesores. Puede ser ésta una perspectiva intersante, sencillamente por el hecho de no estar tan delimitada como las dos anteriores. Desde ahí, ¿qué podría ser una buena clase para el chaval rubio de la viñeta?

Ahora, qué interesante puede ser también percatarse de que más allá de la "perspectiva del profesor" y de la "perspectiva del alumno" (o de la "quien enseña" y la de "quien aprende", si es que tal cosa sucede así en la realidad...) hay múltimpes posibles matices, variaciones, sutilezas... y lo que es mejor, unas más importantes que otras. Esto lo ejemplifica perfectamente Kegan cuando habla de lo que distingue o, mejor dicho, lo que hacen de manera distinta ya que distinta es su comprensión del aprendizaje y del desarrollo, los profesores A' con respecto a los A, así como los profesores B' con respecto a los B. Independientemente de que hayan votado a Vox o a Podemos (por tomar un par de ejemplos que conformarían un espectro ideológico) en las pasadas elecciones, es decir, de su ideología (que en parte es una "respuesta" a la propia historia de vida y vivencias culturales de cada uno), hay algo que los puede hacer más diferentes, más útiles para el aprendizaje y en consecuencia desarrollo de sus alumnos como seres humanos.

Algo que desde luego hacen A' y B', aunque luego, por ejemplo, puedan discutir sobre la vestimenta que han de llevar los Reyes Magos en una cabalgata, es que conocen qué pueden hacer sus alumnos, social y cognitivamente, y también dónde empiezan a tener problemas, limitaciones, dónde no llegan. Y, mejor aún, tienen la creatividad, valentía y destreza para ayudarles a "superar" tales limitaciones, que no son más que una manifestación de una forma de entender y de conocer; de manera que les ayudan a avanzar, a complejizar, tal manera de entender y de conocer; a desarrollarse, vaya.

Ahora, querría proponeros el siguiente reto. Leer y notar en qué difieren las siguientes narrativas sobre "qué es una buena clase". Creo que es genial poder trabajar en paralelo a lo que vamos haciendo en clase; oportunidad que nos viene dada por este blog. Así que a ver cómo la aprovechamos.

Tal como los trazos que luego eran formas, y luego formas reconocibles, y luego disposiciones, situaciones sociales, manifestaciones de formas de entender, etc. que fueron vuestros dibujos, así también podéis "jugar" (y necesriamente lo tendréis que hacer; otra cosa hasta dónde y cómo lo hace cada uno) con las siguientes narrativas. Son letras, palabras, frases con sentido, manifestaciones de formas de entender, de preferencias, de limitaciones, etc. Y es ahí donde, para mí, está el interés: ¿Cómo las organizarías de menor a mayor complejidad en relación a cómo entienden lo que es aprender y, en consecuencia, enseñar? ¿Qué es lo que se va haciendo más complejo de una a otra? Podéis empezar, por ejemplo, atendiendo a: ¿Cuáles son las más simples? ¿Y las más compejas? ¿Y las intermedias? ¿Que hace diferencia para vosotros entre ellas?

Luego estaría la cuestión de con cuál os identificáis más cada uno...

Esta sería la propuesta pues. Veremos qué da de sí.

Un saludo!
David

Alumno 1: "La mejor clase que he tenido recientemente era sobre Historia. Era divertida para miporque el profesor nos ayudaba a esquematizar su clase. Todos sabíamos lo que esperaba de nosotros. Su manera de calificar era la misma que el resto de los profesores. Tenía el control de su clase. Los estudiantes se llevaban bien con él y pasaban un tiempo de aprendizaje interesante. Siempre sabíamos lo que teníamos que estudiar y lo que esperaba de nosotros. Su tono de voz no era nunca monótono y su aspecto siempre era brillante. Era genial y fácil llevarse con él."

Alumno 2: “Las discusiones en clase son mejores para aprender. Tienes una lección abierta, donde escuchas al profesor. Entonces los estudiantes pueden contribuir. Escuchar a otros estudiantes contribuir con sus ideas y tomar mis propios apuntes, me facilita el aprendizaje porque me hace pensar más sobre qué haría en esa situación.”

Alumno 3: “Escucho los argumentos a favor, entonces escucho los que están en contra. Entonces entra sólo mi propia perspectiva, si puedo establecer credibilidad. Los demás me influyen, como todos los miembros de un grupo son influidos entre sí. Pero al final tienes que priorizar lo que piensas tú.”

Alumno 4: “Todo es relativo, no hay verdad en el mundo. Así que decidí que la única persona de la que puedes depender eres tú mismo. Cada individuo posee su propia verdad. Nadie tiene derecho a decidir (por ti).”

Alumno 5: “Me gusta escuchar , sólo me siento y tomo notas a partir de unas transparencias. El material está justo ahí. Y si tienes un problema puedes preguntárselo y el te lo explica. Lo oyes, lo ves y entonces lo anotas.”

Alumno 6: “Cuanto más descubres sobre ti, más seguro te encuentras, lo que conduce a una mayor autoconfianza, porque estás cómodo contigo mismo. Estoy más dispuesto a expresar mis ideas y buscar ocasiones donde expresarlas. No tengo miedo de estar dispuesto a decirlo porque es lo que siento… Y considero que también tiene que ver con ser consciente de ti mismo, porque te das cuenta que no importa si otras personas están de acuerdo contigo o no. Puedes pensar y formular ideas por ti mismo, y en último caso, eso es lo que importa. Tienes una mente y la puedes usar. Puedes construir una opinión, y eso es más importante que la opinión en sí. Éste es el tipo de autoconfianza y autoconocimiento.”

Alumno 7: “Me gusta implicarme en la clase. No sólo respondiendo preguntas, también preguntando. Incluso si piensas que lo sabes todo, todavía hay preguntas que hacer. Cuando él pregunta, puedes tratar de responderlas lo mejor posible. No dejes que el profesor sólo hable, haz que te pregunte.”

Alumno 8: “El debate y la discusión son interesantes, aprendo mucho porque recuerdo  las preguntas. Y supongo que aprendo más cuando me siento y me fuerzan a levantar la mano para hablar. Tengo que estar sentado y pensar en el tema. Aprendo mejor que en una clase tomando apuntes, eso es regurgitación.”

Alumno 9: “Yo me considero conservador, y otro tío del grupo es bastante liberal. Me dio otra perspectiva sobre la que pensar esto. Él lo veía de una manera y yo de otra. Había que escuchar, de verdad, no sólo oir y dejarlo pasar. Tenerlo en cuenta y tomar una decisión. El tema no era convencer a los otros, ni que tu punto de vista es correcto, sino que tienes que considerar otros porque son relevantes.”